CARTA A UN POLÍTICO

Estimado político:

Le escribo para expresarle mi opinión sobre lo que un buen político debe tener. He de decirle que solamente tengo 14 años, y no tengo mucha idea de economía y esos temas. Pero no es de eso de lo que voy a hablarle, sino de algo mucho más esencial. Concretamente, de los valores que a mi juicio son básicos para ponerse al mando de un país.

Probablemente esto no le interese, puede que haya dejado de leer cuando haya visto que solo soy un adolescente, o que no le haya hecho el menor caso a este mísero folio. Puede que a usted no le interese mi opinión, pero a mi desde luego sí me interesa y me preocupa grandemente el estado de mi país y el futuro de nuestra sociedad y el mío propio. Para comenzar, le explicaré que me ha llevado a escribir esto;

Todo comenzó en clase de ciudadanía donde nos mandaron echarle un vistazo al Informe Nolan, y nos animaron a plasmar en forma de carta nuestra opinión sobre el tema. Y tal y como nos lo mandó la profesora, decidí informarme un poco sobre el tema.

En este Informe aparecían siete valores. Siete valores que son indispensables en un buen político. No podríamos prescindir de ninguno de estos si queremos un gobierno justo y eficaz, que al fin y al cabo, es lo que necesitamos para mejorar nuestra sociedad y mejorar nuestras vidas y la de nuestros compatriotas. Pero hay uno que me llamó en especial la atención, y que en muchos está infravalorado.

Se trata de saber asumir el interés público, es decir, de saber anteponer los intereses de los ciudadanos a los personales. Cuando una persona está al mando de una institución, sea de la magnitud que sea, debe tratar de hacer cumplir los deseos de las personas que han hecho que esté allí, y nunca debe hacer cosas buscando un beneficio individual y egoísta. Porque; ¿Qué sería de este país si cada uno actuásemos buscando el beneficio propio y no nos importasen los demás? Sería un desastre. Por eso usted y sus compañeros, sea las que sea su ideología, deberían actuar con civismo y respetar y escuchar siempre la voz de los ciudadanos, ya que sin ellos no estarían allí. Además, la función de un político no es mandar, la función de un político no es otra que conseguir una sociedad en la que todos seamos felices. Una sociedad justa, igualitaria y unida, una sociedad feliz. Y en muchos casos, parece que a ustedes e incluso a nosotros los ciudadanos se nos olvida. Espero que mis palabras le hayan servido de algo, por lo menos para ver cómo ve la política un chico de 14 años con muchas expectativas de futuro.

Atentamente:

Ignacio Sánchez Villalba. 3º ESO C

 

Día Mundial de la Filosofía, 16 de noviembre

En busca de la sabiduría

La filosofía es el estudio de la naturaleza de la realidad y de la existencia, de lo que es posible conocer, y del comportamiento correcto e incorrecto. Proviene de la palabra griega phílosophía, que significa «el amor a la sabiduría». Es uno de los campos más importantes del pensamiento humano, ya que aspira a llegar al sentido mismo de la vida.

Muchos pensadores afirman que el «asombro» es la raíz de la filosofía. De hecho, la filosofía proviene de la tendencia natural de los seres humanos de sentirse asombrados por sí mismos y por el mundo que les rodea.

La filosofía nos enseña a reflexionar sobre la reflexión misma, a cuestionar continuamente verdades ya establecidas, a verificar hipótesis y a encontrar conclusiones. Durante siglos, en todas las culturas, la filosofía ha dado a luz conceptos, ideas y análisis que han sentado las bases del pensamiento crítico, independiente y creativo.

Para la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), la filosofía proporciona las bases conceptuales de los principios y valores de los que depende la paz mundial: la democracia, los derechos humanos, la justicia y la igualdad. Además, la filosofía ayuda a consolidar los auténticos fundamentos de la coexistencia pacífica y la tolereancia.